El siglo del YO

¿Cuáles han sido los efectos sociológicos del desarrollo de la teoría de la sicología?.

Hasta qué punto hemos utilizado los descubrimientos de Froid para acciones más allá de las terapeuticas?.

La doctrina del shock en la que vivimos sumergidos, como dice Naomi Klein, es el estadio actual de una progresión que comenzó a principios de siglo, (quizá no sea casualidad) a la vez que el mito del Vampiro y de Frankestein.

Si tiene un poquito de tiempo no se pierda esta serie realizada por Adam Curtis para la BBC, que analiza el ascenso del yo todopoderoso y consumista en el siglo XX. En ese siglo pasamos de ser una sociedad basada en la produción industrial a ser una sociedad basada en los servicios, donde el motor de la economía es el consumo basado en el crédito.

Parte (1/4) Máquinas de felicidad

Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud, se inventa una nueva profesión:  Las “relaciones públicas” y se hace un hueco en la historia al trabajar como propagandista de guerra para EEUU en la II Guerra Mundial.

Sin embargo su verdadero éxito fue aplicar las teorías de su tío sobre las fuerzas irracionales que gobiernan nuestras decisiones no para curar alteraciones psíquicas, sino para seducir al consumidor a que compre ciertos productos.

La estrategia era asociar los productos con personalidades y con la idea de sentirse diferente, más allá de la funcionalidad del producto o su necesidad. De un cliente a otro Bernays se convirtió en un rico líder y pionero de las relaciones públicas y el marketing.

Parte (2/4) La fabricación del consentimiento

Tras la II Guerra Mundial, debido a las numerosas depresiones en el ejército y a las imágenes de los campos de concentración, se empezó a prestar atención a los sentimientos de los ciudadanos. La oposición que el gobierno había mostrado a las empresas cedió, y aceptó la necesidad de controlar el animal que llevamos dentro, recurriendo a los psicoanalistas que prometían poder controlar esas fuerzas interiores y hacer que los ciudadanos se convenciesen y fuesen unos sólidos defensores de la democracia.

Ciudadanos que no cayesen fácilmente presa de las fuerzas interiores que tenían dentro, si es que algún día se desataban. Liderando al movimiento psicoanalista estaba Anna Freud, hija de Freud, que creía que la manera de hacer fuerte al individuo es enseñarle a adaptarse a las reglas de la sociedad. Según ella era inútil cuestionar la realidad que nos rodea, había que formar ciudadanos felices que encontrasen su lugar en la sociedad que les ha tocado vivir.

La salud mental se convirtió en prioridad nacional y se formaron a muchos profesionales y se abrieron muchos centros. Pero los freudianos no solo vigilaban la salud del ciudadano, sino que también eran contratados para controlar y adoctrinar al consumidor. Aplicaron los métodos del psicoanálisis y preguntaron de manera indirecta por los productos y mediante grupos de discusión lograban ser conscientes de deseos que los propios consumidores ignoraban y así aumentaban las ventas de sus clientes. De esta manera, Dichter y otros psicoanalistas se hicieron ricos e influyentes en EEUU.

Ciertas élites compartían la idea con los psicoanalistas de que no se podía dejar sola a la masa irracional del pueblo. Era necesario que se la guiase. Aunque al principio se trataba de tranquilizar a la gente de sus miedos, como la guerra nuclear y los comunistas, Bernays propuso aprovechar esos miedos no para controlarlos sino para usarlos como arma en la Guerra Fría, haciendo pasar por comunistas a todos los que se oponían a los objetivos de EEUU y así obtener el apoyo del pueblo. De esta manera, Bernays, formó parte de planes secretos para derrocar al gobierno de Guatemala que se oponía a empresas norteamericanas, haciéndolo pasar por aliado de la URSS. Ahora el miedo ya no sería un problema o una preocupación para el gobierno, sino una solución para implantar su política.

Parte (3/4) Hay un policía en nuestras cabezas que debe ser destruido

Se analizan los años 60, y las escuelas alternativas de sicología, que buscan un hombre que se exprese libremente. Se presenta la escuela de Wilhem Reich, a favor de las fuerzas inconscientes, en contra de la represión social. Según Herbert Marcuse, en el mundo de los 60 sólo podía expresarse mediante productos producidos en masa.

Parte (4/4) 8 personas catando vino

Las ideas de Bernays habían evolucionado hasta crear toda una industria dedicada a conocer los deseos que se escondían en la mente del individuo: el marketing. La herramienta principal eran los grupos de discusión, que en una vuelta más de tuerca terminaron usándose como herramienta electoral.

Esta vez sería la izquierda la que copiaría las técnicas de los negocios para retomar el poder, pero con ello violentarían su propia ideología y caerían presos de la codicia del nuevo yo individualista.

Fuentes:

https://ladoncelladehierro.wordpress.com/2013/08/06/adam-curtis/

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Un comentario el “El siglo del YO

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