Las jurisdicciones secretas o “Paraisos Fiscales”

El siguiente texto está extraido del libro Auditoria Ciudadana de la Deuda Pública, de Maria Lucia Fattorelli. Creo que da en el clavo al ofrecer un enfoque novedoso y más cercano a una visión de justicia de estos escondites de ladrones.

Según  Tax Justice Network :

Los paraísos fiscales no solamente ofrecen una baja o nula tributación, sino algo más amplio, como ofrecer facilidades para que personas o entidades evadan reglas, leyes y regulaciones de otras jurisdicciones, utilizando el secreto como herramienta prioritaria.

Tax Justice Network prefiere el término “jurisdicción secreta” en vez del más popular “paraíso fiscal”.

La infraestructura internacional corrupta que permite que las élites escapen de la regulación tributaria está siendo largamente utilizada por criminales y terroristas.

Como resultado, los paraísos fiscales están aumentando la desigualdad y la pobreza, corroyendo democracias, distorsionando mercados, minando regulaciones financieras y otras, y frenando el crecimiento económico, acelerando la fuga de capitales de los países pobres y promoviendo la corrupción y el crimen por todo el mundo.

El sistema off-shore es una mancha ciega en la economía internacional. Los hechos tienen múltiples facetas, y los paraísos fiscales están basados en el secreto y la complejidad, lo que explica por qué tan pocas personas se preocupan por el escándalo del off-shore, y por qué la sociedad civil se mantuvo casi en silencio sobre la fiscalidad internacional durante tanto tiempo.

La lucha contra los paraísos fiscales es uno de los grandes desafíos de nuestra era.

Los movimientos sociales deben seguir denunciando y luchando por el cambio, modificación y/o eliminación de las acciones que alimenten el Sistema de la Deuda.rotoparaiso.jpg large

Según Modesto da Silveira (Abogado brasileño destacado defensor de los derechos humanos desde la dictadura militar por su actuación en defensa de presos políticos) :

En tanto existan Paraisos Fiscales con sus secretos articulados con personas y empresas, y hasta con estados nacionales interesados, será imposible eliminar o reducir la gran corrupción mundial.

Es evidente que, si hay sigilo y, principalmente, secreto en algo contra terceros que no puedan conocerlo, es probable que se trate de crímenes contra dichos terceros y hasta contra la humanidad, posibilitando el enriquecimiento de algunos a través de negocios oscuros.

Frecuentemente, algunas deudas públicas están en este contexto. Grandes negocios complejos, préstamos leoninos, condiciones odiosamente desiguales son impuestos, en última instancia, contra el pueblo, que es el que paga la cuenta de las deudas públicas.

En los grandes crímenes económicos y políticos —inclusive los relacionados con el endeudamiento público— los poderosos paraísos fiscales son los principales receptores. Su clientela más fiel cuenta con traficantes de drogas, de armas, juegos ilegales, prostitución, estafadores de deudas públicas y otros grandes criminales internacionales. Sólo sus representantes en Brasil pueden enviar, en cada remesa a estos paraísos, un mínimo de un millón de dólares.

 

Enlaces utilizados:

http://www.mrafundazioa.org/es/centro-de-documentacion/libros/auditoria-ciudadana-de-la-deuda-publica

http://www.mrafundazioa.org/es/articulos/fattorelli-el-sistema-de-la-deuda-y-la-importancia-de-la-herramienta-de-la-auditoria-ciudadana

Viñeta

Deuda Pública: Definiciones (II)

Este artículo es la continuación de este anterior, donde se trata la definición de “deuda ilegítima“.

LOGO-PACD-VALÈNCIA-COLOR-FONDO_NEGRO-CATALÀ-TRAZADO_01

Recopilando un poco…….¿qué tipos de deudas ilegítimas hay?

Según el destino de los fondos obtenidos se pueden clasificar por ejemplo, en los siete casos siguientes. (ver ODG )

  1. Denominamos deudas de opresión a las resultantes de préstamos contraídos para financiar actividades humillantes, agresivas o criminales contra la población del país que se endeudó. La deuda odiosa es una deuda ilegítima de opresión.
  2. Las deudas de guerra consideradas ilegítimas son aquellas derivadas de préstamos que financiaron planes bélicos con fines imperialistas, anexionistas o de conquista (extender el dominio de un país sobre otro u otros por medio de la fuerza).
  3. Deudas de corrupción. Este tipo de deudas son las que se acumulan como consecuencia de actos de corrupción.
  4. Deudas de élite. Estas deudas ilegítimas son las que se acumulan como resultado de préstamos tomados por el Estado para beneficiar exclusivamente a una minoría de la población o a grupos económicos – locales o foráneos- que gozan de una posición de ventaja política o económica preexistente, o que cuentan con el poder suficiente (capacidad para pagar sobornos, capacidad para determinar el estado financiero o económico del país, etc.) para obtener tales favores diferenciales. También hace referencia a la deuda acumulada por los pasivos privados que asume el erario público con el mismo fin.
  5. Deudas de desarrollo. Éstas son las deudas contraídas para realizar proyectos de desarrollo que fracasaron o cuyas consecuencias humanas o ambientales resultaron nefastas porque carecían de estudios de viabilidad técnica, financiera, ambiental o social.
  6. Denominamos deudas de salvataje (salvamento) a aquellas generadas por proyectos o por reestructuraciones económicas, financieras o institucionales que prometían el crecimiento económico del país de localización o su estabilidad -y consecuentemente, la reducción de la pobreza- pero que produjeron el efecto inverso.
  7. En rigor, las deudas fraudulentas no son otra clase de deuda ilegítima, que pueda identificarse por el destino que se le dio a los fondos. De hecho, éstas se podrán encuadrar en alguna de las categorías de deudas ilegítimas ya descritas, en especial las deudas de corrupción o de élite. Sin embargo, esta distinción pretende destacar los casos en que hubo intencionalidad y connivencia entre las partes para que se cerraran negocios sucios basados en la estafa y el fraude con cargo a la deuda soberana. Y en particular, los casos en que la deuda externa se acumula indirectamente debido a la implementación de este tipo de maniobras, como por ejemplo cuando ellas permiten la evasión fiscal, la fuga de capitales o el lavado de dinero.

Así pues, una deuda ilegítima ¿puede NO pagarse?

Basta que una deuda sea ilegítima para que se pueda ejercer el derecho de repudiarla (no pago). La ciudadanía tiene derecho también a exigir la transparencia y la participación en materia de presupuestos a TODOS los niveles.

Pero hay que distinguir entre deuda ilegitima y pago ilegítimo del interés.

Una deuda puede haberse contraído de forma legal y legítima (la adicción al crédito es una enfermedad de nuestros gobernantes). Pero si sobrevienen circunstancias especiales y se prima el pago de la deuda contraída antes que el pago de necesidades básicas, ese pago en sí es ilegítimo. La prioridad del estado es proteger el bienestar de las personas.

Por lo tanto, el cambio de la Constitución en su artículo 135.3 es ilegítimo.

Es ilegítima una deuda y un modelo económico que antepone los derechos de los acreedores ante los derechos de las personas.

¿Qué es una deuda “ilegal”? ¿Es lo mismo que “ilegítima”?

Una deuda puede ser ilegal cuando se contrae mediante mecanismos que se encuentran fuera de la ley, es decir, deudas cuyos contratos contienen cláusulas ilegales. Es el caso de contratos en cuya celebración, ejecución o cancelación se ha violado la legislación del país receptor, o se han transgredido reglas y/o principios de justicia internacionales.

Bueno, pero ¿Para qué sirve una auditoría de la deuda?

Una auditoría sirve para identificar la parte ilegítima, odiosa o ilegal de una deuda, en concreto para la PACD, de la deuda pública española. Y está claro que al menos en los últimos 20 años, incluso los últimos 30, hay evidencias de la existencia de este tipo de deudas.

Un ejemplo: Los gobiernos que se han sucedido en España han implementado políticas tributarias de reducciones de impuestos a las personas ricas (ya sea a nivel de sus ingresos como personas físicas o sobre los ingresos de las empresas, especialmente las grandes, ya sean nacionales o extranjeras). Este proceso ha obligado a aumentar los impuestos indirectos, como el IVA, que afecta sobre todo a la gente con ingresos más bajos, ya que el IVA se paga a través de todo lo que se consume. Es decir, se implementan políticas tributarias que no respetan el principio de equidad, y que además, frecuentemente, no reportan a las administraciones la cantidad de fondos necesaria para afrontar los gastos e inversiones públicas. Este hecho lleva a las administraciones a recurrir a un mayor endeudamiento como modo de financiación. Entonces, esa deuda contraída, es una deuda ilegítima de élite.

Otro ejemplo: Una deuda contraída para rescatar a empresas privadas, quebradas, y así socializar las pérdidas y transferir deudas privadas hacia el tesoro público es también una deuda ilegítima, que podría calificarse también como de élite.

Entonces….¿Qué es en realidad la deuda?

La deuda es un elemento fundamental del sistema capitalista. El Estado podría financiarse sin recurrir al endeudamiento (o recurriendo puntualmente). Pero se asume la deuda como una herramienta imprescindible y la principal vía para la inversión pública. En teoría, las inversiones, el gasto social, en infraestructuras, etc., genera más ingresos, que bien gestionados, deben ser recuperados por el Estado. Los Estados se endeudan, e incluso incurren en déficit, con el objetivo de activar la economía y de obtener superávit a un cierto plazo.

Así pues, estos mecanismos revelan una clave del sistema: la dependencia del crédito, y consecuentemente la necesidad ineludible de crecimiento de la economía (y la confianza falsa en que ese crecimiento se produce indefinidamente).

El Estado se encuentra obligado a crear riqueza (crecer) continuamente para, al menos, devolver los créditos prestados más los intereses. Este crecimiento no siempre produce desarrollo equitativo para toda la población; a veces se obtiene a base de potenciar el sector exportador, al margen de las necesidades reales de la población, como ocurre frecuentemente en los países de la periferia del planeta. Además, la reproducción de este sistema ha sido posible gracias al saqueo sistemático de la riqueza generada por la naturaleza y al aprovechamiento no remunerado de los trabajos sociales y de cuidados realizados por las mujeres.

Pero existen otros mecanismos de obtención de ingresos por el Estado que no dependen tan directamente del crecimiento, y que son más justos y equitativos, especialmente, una política fiscal más progresiva, y otros que se explicarán más adelante.

Es interesante resaltar el papel central que el pago de la deuda tiene para nuestros gobernantes. En agosto de 2011 se reformó, sin consulta popular, y en contra del derecho internacional y estatal, pero con los votos a favor del PP y el PSOE nuestra Constitución para priorizar el pago de la deuda frente a cualquier otro gasto del Estado:

“los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta” (artículo 135.3 de la Constitución española).

¿Por qué se favorece la deuda como forma de financiación de la administración pública frente a otros mecanismos? ¿Por qué se prioriza su pago sobre los gastos necesarios para que una sociedad se desarrolle adecuadamente?

Porque, en realidad, la deuda es una herramienta del sistema capitalista en el que vivimos, para generar plusvalía, para obtener beneficios (no sólo económicos) destinados a perpetuar las estructuras de poder, para intercambiar favores políticos y para profundizar en las desigualdades. Ha servido durante décadas a gobiernos de todo tipo para extraer riqueza de los pueblos y trasladarla a las élites, restando legitimidad, soberanía y autogobierno.

La deuda, como instrumento ideológico, nos lleva también a reflexionar sobre la “mercadocracia” en que vivimos, y sobre la carencia de mecanismos de participación en nuestra democracia. Al fin y al cabo, la utilización de la deuda para perpetuar y extremar el injusto y asimétrico modelo económico global, se ve facilitada por la ausencia de la ciudadanía en los procesos de toma de decisiones políticas. Vemos una relación clara entre el problema de la deuda y el vaciamiento de las democracias representativas en favor de la Comisión Europea, del BCE, del FMI (la Troika) y el resto de élites políticas y económicas mundiales (creación de “democracias autoritarias”).

Deuda Pública: Definiciones (I)

El conocimiento es liberador.  Qué mejor forma de empezar con fuerza que repasando las bases?

Tomando como base el documento generado por la PACDIdeas Fuerza“,  voy a intentar un acercamiento a las nociones básicas sobre deuda pública más interesantes. Comencemos por el principio: Definamos conceptos.

¿A qué se refieren cuando hablan de la “deuda española“?

Cuando en los medios de comunicación, en las cumbres económicas o en los programas de debate hablan de la “deuda española” no se refieren a la deuda pública, sino que incluyen también la parte privada, es decir, la deuda que tienen las empresas, entidades financieras y hogares.

Aha. La parte privada de la deuda.  Que es principalmente….

Son los préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador. Es aquella deuda contraída por parte de empresas privadas nacionales (financieras o no financieras) con entidades e inversores nacionales o extranjeros. También incluye la deuda contraída por los hogares.

Entonces….¿A qué nos referimos exáctamente cuando hablamos de “deuda pública”?

La deuda pública es la deuda contraída por el Estado y el resto de las administraciones públicas (AAPP) cuando necesitan financiar inversiones de cualquier tipo, y no disponen de los fondos necesarios. A veces las administraciones se endeudan para afrontar el déficit público (situación en que los gastos son mayores que los ingresos). En definitiva, se trata del conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos (el prestatario es la parte que solicita el dinero y por tanto contrae la deuda).

¿Y cómo se endeuda un Estado?

El Estado o las demás AAPP no sólo tienen la opción de ir al mostrador de un banco para solicitar un préstamo[1]. También pueden hacerlo, de forma habitual, a través de la emisión de Títulos y/o Bonos del Tesoro, que comportan un interés. Hay varios instrumentos, que en adelante llamaremos Títulos, con varios plazos de devolución:

  • Letras del Tesoro (a 3, 6, 12 y 18 meses);
  • Bonos del Tesoro (a 3 y 5 años)
  • Obligaciones del Tesoro (a 3, 10 y 15 años)
  • Otras forma de emisión (por ejemplo las emisiones del FADE, fondo estatal creado para financiar el déficit de tarifa eléctrico).

¿Cómo se fijan los intereses de estos Títulos (que son en realidad préstamos otorgados por diversas entidades prestadoras: bancos, inversores, etc.)?

En general, el interés al que se nos presta el dinero, al comprar ese Título, crece con la duración del Título, es decir, con el plazo de devolución. Por ejemplo, los intereses que se pagan por 100 Euros financiados con una Letra a 3 meses serán menores que con una Obligación a 10 años, al Estado español le sale más barato devolverlo antes. Sin embargo, hay excepciones, como en Francia, donde ha sucedido al contrario, o en Alemania, donde pueden llegar a darse intereses negativos.

Por otro lado, el interés aumenta según aumenta el supuesto riesgo de impago por parte del deudor. Cuantas más dificultades económicas tenga el país emisor, más riesgo existe de que no sea capaz de devolver el préstamo, y por tanto el interés ha de ser mayor, más atractivo a ojos del posible inversor en los Títulos de dicho país.

Pero ¡atención! el interés al que el Estado español vende estos Títulos no es la famosa prima de riesgo; de hecho según el Banco de España el interés medio al que el Estado coloca sus Bonos y Títulos en el año 2012 según datos del Tesoro fue del 3,01%. Y eso con toda la tormenta contra la deuda soberana. Entre otras estrategias, la fundamental por parte del Tesoro fue reducir los plazos de emisión para evitar que se disparase el coste. Aun así, el rápido crecimiento del volumen de deuda hace que el precio sea solo uno de los factores a tener en cuenta.

En 1990 el rendimiento medio de las emisiones fue el 12,45%, en el año 2000 era del 4,98% y en 2009 fue el coste medio más reducido (2,56%).

Pero entonces… ¿qué es la prima de riesgo?

Lo explicaremos con un ejemplo sencillo. La prima de riesgo nos indica a qué interés se realizan las transacciones entre agentes en el mercado secundario, que suele ser mucho más alto que el interés de emisión (el interés al que el Estado español consigue su financiación). Es decir, la prima de riesgo afecta, pero no de manera “matemática”[2] al precio al que el Estado consigue dinero.

Ejemplo: Yo soy el Estado español y tú me compras 100 Euros de deuda que yo prometo devolverte en 1 año al 5% de interés, es decir, te daré 105 Euros. Si tomas ese Bono o Título u Obligación y lo vendes antes de ese año en el mercado secundario a 99 euros porque quieres liquidez o por el motivo que sea, lo estás vendiendo más barato, pero con mayor rentabilidad, al 6%.

Pues ese último interés es la prima de riesgo, es el interés medio al que se hacen las transacciones en el mercado secundario, que tiene que ver con la financiación estatal española, pero algo menos de lo que nos venden en los telediarios ¿por qué?:

a)     en primer lugar porque el mercado secundario es “el mercado de segunda mano” y no todo el mundo va a él por lo que no es exacto suponer la absoluta ligazón en ambos mercados (primario y secundario).

b)    En segundo lugar por el volumen negociado en este mercado varía mucho según cada momento (hay veces que es enorme y otras veces reducido). Eso supone que muy pocas operaciones de venta provoquen caídas del precio de la deuda pública (incremento de la prima de riesgo) con el consiguiente terremoto. Dar por bueno el precio de mercado que arroja el mercado secundario cuando se producen pocos intercambios en el mismo (que es el caso actual y de los últimos dos años) es “ilógico”.

Ya.  Y ¿por qué se le da tanta importancia a la prima de riesgo?

Para legitimar los recortes principalmente. Una sociedad en estado de shock es más fácil de desmantelar.

Ahora bien, dicho lo anterior, la prima de riesgo afecta de alguna manera al precio de las nuevas emisiones aunque solo sea por el “ruido mediático” que se provoca y que le viene muy bien a las entidades bancarias que tienen carácter de creadores de mercado del Tesoro Público. ¿Qué es esto? Son 21 bancos (no solo españoles) que tienen contrato con el Tesoro para comprar cada uno de ellos el 3% de las emisiones que realizamos. Es decir, el 63% de cada emisión está asegurado (a cambio de una comisión que pagamos, por supuesto). Por tanto, si existe jaleo en torno a una elevada prima de riesgo, la subasta se le hace más cara al Tesoro y por tanto tiene mayor rentabilidad para estas entidades. No es que manipulen el mercado secundario pero utilizan esos momentos de pánico en su propio interés y beneficio. En resumen, el coste de la financiación para el Estado es el tipo de interés al que se emite en el mercado primario y ese indicador NO ES LA PRIMA DE RIESGO AUNQUE ESTA PUEDA INFLUIR EN EL COSTE

 LOGO-PACD-VALÈNCIA-COLOR-FONDO_BLANCO-CATALÀ-TRAZADO_01

¿Qué es una deuda ilegal?

Una deuda puede ser ilegal cuando se contrae mediante mecanismos que se encuentran fuera de la ley, es decir, son deudas cuyos contratos contienen cláusulas ilegales. Es el caso de contratos en cuya celebración, ejecución o cancelación se ha violado la legislación del país receptor, o se han transgredido reglas y/o principios de justicia internacionales.

Vamos al Turrón!:  ¿Qué es la deuda odiosa?

La deuda odiosa, en sentido estricto, según se definió a través del derecho internacional, era una deuda contraída por una dictadura, sin tener en cuenta los intereses del pueblo.

Esa noción de deuda odiosa nació realmente como doctrina en el año 1927 y fue elaborada por Alexander Sack. Como Sack explica:

Si un poder despótico contrae una deuda no para las necesidades y los intereses del Estado, sino para fortificar su régimen despótico, para reprimir a la población que los combate, etc., esta deuda es odiosa para la población de todo el Estado […] Esta deuda no es obligatoria para la nación; es una deuda de régimen, personal del poder que la contrajo, y, en consecuencia, deja de tener validez cuando ese poder cae.

Más adelante agrega:

Igualmente podríamos colocar en esta categoría de deuda los préstamos contratados con el objeto manifiesto de responder a intereses personales de los miembros de un gobierno o de las personas o grupos ligados a un gobierno, y que por ello no tienen ninguna relación con los intereses del Estado.

[Alexander Sack, 1927: «Los efectos de las transformaciones de los Estados sobre sus deudas públicas y otras obligaciones financieras»].

De esta manera encontramos 3 condiciones que deben presentar las deudas para ser consideradas odiosas:

  1. Que hayan sido contraídas por un régimen despótico, dictatorial, con el objetivo de consolidar su poder,
  2. Que hayan sido contraídas no en interés del pueblo, sino en contra de su interés y/o en el interés personal de los dirigentes y de las personas próximas al poder,
  3. Que los acreedores hayan conocido (o hayan estado en la posibilidad de conocer) el destino odioso de los fondos prestados.

Lo que se escucha a menudo es “deuda Ilegítima”:  ¿Qué es una deuda ilegítima?

La deuda ilegitima es un concepto más amplio que el anterior y se refiere a deudas que proceden de préstamos que atentan contra la dignidad de la vida de las ciudadanas del mundo y/o ponen en peligro la convivencia pacífica entre los pueblos. Ya sea a través de lo que esconden, de lo que financian o por los comportamientos, mecanismos o fenómenos que, a corto, medio o largo plazo, provocan.

Son las deudas que se derivan de acuerdos financieros que (o bien en la contratación o renegociación, o bien en lo que establecen, en lo que financian o en los impactos que causan) violan los derechos humanos o los principios de derecho reconocidos por las naciones del mundo. O desconocen las reglas de derecho internacional que rigen las relaciones entre los Estados y entre los pueblos.

Algunos de esos fenómenos, mecanismos o comportamientos que se han dado a través de las deudas ilegítimas son la opresión de los pueblos, el genocidio, las guerras imperialistas, la corrupción, la distribución desigual de la riqueza, la generación de la pobreza, la arbitrariedad en los procedimientos, el intervencionismo de las soberanías o los desastres ecológicos.

Desea saber algo más?  La segunda parte de este artículo aquí


[1] Las administraciones públicas también piden préstamos a las entidades financieras. De hecho, a septiembre de 2012 los créditos bancarios superaban los 200 mil millones de euros (20% del total de los pasivos)

[2] En realidad la prima de riesgo aumenta cuando existe mucha oferta de títulos de deuda pública en el mercado secundario. A los que tienen obligaciones, bonos o letras del Tesoro les “quema” en las manos e intentan deshacerse de ellos. El resultado es que el precio de esos títulos baja y por lo tanto su rentabilidad (diferencia entre el precio de compra y lo que percibirá el adquirente al vencimiento del título) sube. El resultado es que si yo hoy puedo comprar en el mercado secundario un título más barato en el mercado secundario, no iré mañana a comprar nada en una colocación nueva de deuda pública que pueda emitir el Estado español. Habrá menos “apetito” por los nuevos bonos a no ser que estos se acerquen en rentabilidad a lo que está pasando en el mercado secundario. Sin embargo esto no es “matematicamente exacto”.

Fuente: