Moción para exigir la publicación del listado de proveedores municipales

Después de leer la noticia de que 10 CUPs impulsadas por Podemos presentan una moción conjunta exigiendo la publicación del listado de proveedores municipales,  gracias a la red de la PACD, la Auditoría municipal y Manifiesto de Oviedo he conseguido el texto de la moción, que debería replicarse en cualquier Ayuntamiento.

2017-01-15 15.11.37

AL PLENO DEL AYUNTAMIENTO DE XXXX

El Grupo Municipal de XXXX, en el Ayuntamiento de XXXX presenta, para su discusión y aprobación, si procede, la siguiente MOCIÓN para solicitar la publicación del listado de facturas de proveedores municipales, de acuerdo a la fundamentación siguiente:

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS:

Garantizar una gestión transparente debe ser objetivo prioritario de todo organismo público, y mucho más en la administración local, la más cercana a la ciudadanía. La entrada en vigor de Ley 19/2013 de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno supuso un avance importante en este sentido. Sin embargo, la información que generalmente se publica en los distintos portales de transparencia se limita a datos contables de difícil interpretación por la ciudadanía.

Por estos motivos el Grupo Municipal XXXX solicita para su discusión y aprobación si procede el siguiente

ACUERDO:

  1. Publicar trimestralmente el listado de facturas abonadas por el Ayuntamiento, empresas municipales o entidades dependientes*, en la página Web municipal, en formato reutilizable.
  2. En los listados deberá contenerse, al menos, la siguiente información:
    1. Fecha y número de factura
    2. CIF del proveedor
    3. Razón social del proveedor
    4. Concepto de facturación
    5. Importe
    6. Partida presupuestaria en la que se computa el gasto
  3. La entrada en vigor del presente acuerdo se llevará a cabo en el plazo máximo de 3 meses.

*Dependiendo del concejo será solo Ayuntamiento, Ayuntamiento y empresas municipales o Ayuntamiento, empresas municipales y entidades dependientes.


Actualizado añadiendo el CIF y que la info publicada se en formato “reutlilizable”, por si alguien no entiende lo que es opendata, y evitar pdf sin indexar

Anuncios

Imponer el DÉFICIT CERO. Falsas Ideas inculcadas (y V)

Este artículo viene a desmontar la quinta de las falsas ideas inculcadas recopiladas en este post anterior.

Idea inculcada nº 5: “hay que imponer la regla de oro: ¡déficit cero!”
Esta solución lleva el sello del sentido común: si no hay déficit público, no puede existir ninguna deuda.

En consecuencia, se puede salir de la crisis de la deuda simplemente siendo más “disciplinados”, “rigurosos”, “gastando menos”. Este enfoque publicitado constantemente por los medios, olvida que también se puede conseguir déficit cero incrementando los ingresos. El estado podría aumentar la recaudación de una indecente multitud de formas que se niega a ejecutar, dado que va contra los intereses del 1% más rico:

medidas para aumentar la recaudación según GESTHA

De todas formas, el dogma que promueven desde todas las antenas de miedo es:  “no se puede consentir ni un céntimo de déficit público“.

¡Esto es mentira y peligroso!

El déficit cero es una regla que conlleva la imposibilidad de invertir para el futuro, incluso cuando estas inversiones son hoy mismo cruciales.

La deuda no es per-se un problema. Lo es la deuda ilegítima, por la corrupción, miseria, hambre e  injusticia que lleva consigo.  No es lo mismo endeudarse para que la esposa del dictador se compre una colección de más de 1.000 zapatos o para tener una réplica del Vaticano en tu jardín que endeudarse para hacer un hospital. No es lo mismo ni se le parece.

¿Un país debería tener a generaciones esperando a recaudar el dinero para construir un hospital?

Curiosamente, el déficit cero se quiere impone a los ciudadanos, pero nunca se observa a los medios que propongan esa misma medida a las entidades bancarias.  Por algo será.

Por una parte, las inversiones del estado serán utilizadas durante decenios por varias generaciones, lo que justifica recurrir al endeudamiento.

Por otra parte, el Estado debe dotarse de medios para intervenir en la economía. La crisis del 29 fue terrible y duradera justamente porque los gobiernos no intervinieron para sostener la actividad económica.

Los gobiernos afirman que las inversiones privadas tomarán el relevo si se privatiza, si se flexibiliza el mercado del trabajo, si se defiscaliza (exime de impuestos) las grandes empresas. Pero esas medidas lo que harán de forma directa será aumentar todavía más los beneficios, cuyos fondos no se destinarán a la inversión, sino a la especulación en los mercados financieros, dado que se ha demostrado que para las grandes empresas es mucho más rentable obligar a la ciudadania a consumir productos, y más si son clientes cautivos de ese servicio.

En el este artículo del ilustre economista Juan Torres Lopez se puede leer:

Un reciente estudio de Michael Brei y Blaise Gadanecz, publicado en el último número (septiembre de 2012) de Quarterly Review del Banco Internacional de Pagos (Have public bailouts made banks’ loan books safer?)  pone de manifiesto algunas conclusiones interesantes.

Han estudiado las operaciones de préstamo que realizan 87 grandes bancos que representan el 52% del total de los activos bancarios mundiales y de los cuales 40 fueron rescatados entre 2008 y 2010, recibiendo por ese concepto unos 350.000 millones de dólares (una cifra que en realidad es muy baja porque no tiene en cuenta todos los conceptos por los que recibieron ayudas). Y lo que concluyen es que los bancos que fueron recapitalizados con dinero público “no redujeron el nivel de riesgo de sus nuevas carteras de préstamos significativamente más que los bancos que no recibieron ayuda pública”,

El 1% se imagina teniendo el monopolio de las pensiones públicas, de la educación, de la sanidad, del agua… ¿qué cliente/ciudadano/siervo podría o querría no consumir esos servicios?

En un contexto de crisis, el Estado debe hacer frente a sus responsabilidades.
Las inversiones públicas son necesarias para romper el círculo vicioso de la austeridad.

Prohibiendo dichas inversiones, “la regla de oro” nos condena a unas recesiones de consecuencias inimaginables.

Fuentes:

http://es.wikipedia.org/wiki/Imelda_Marcos

http://therideronthestorm.wordpress.com/2009/06/04/basilica-de-nuestra-senora-de-la-paz-san-pedro-de-africa/

http://gestha.es/?num=259&seccion=actualidad

http://juantorreslopez.com/impertinencias/para-que-ha-servido-rescatar-a-los-bancos/

Falsas ideas inculcadas (IV) “Hay que tranquilizar a los mercados, en vez de regularlos”

Este artículo viene a desmontar la cuarta de las falsas ideas inculcadas recopiladas en este post anterior.cartel_deuda

Nos explican que no hay ninguna alternativa. Son los mercados financieros los que deciden, ya que son ellos los detentores de las claves de la economía. Hay que “tranquilizar a los mercados” cuya voluntad se impone como una “ley de la naturaleza”.

Es MENTIRA.

Lo que se pretende mostrar como una ley natural es sólamente el resultado de una relación de fuerzas actualmente muy favorable para las multinacionales, los bancos, y los fondos de inversión. Por ello es posible invertir esta relación.

Efectivamente, los gobiernos europeos han escogido atarse de pies y manos grabando la desregulación financiera en el mármol de los tratados y aceptando financiarse únicamente a través de los mercados financieros. Pero aquello que han hecho los gobiernos, por la vía de la contra-revolución neoliberal, ¡es posible deshacerlo!

Por una parte, hay que desarmar a los mercados, imponiendo unas regulaciones drásticas al sector financiero y al bancario. Por otra, hay que proveerse de una financiación pública y democrática de la economía.

Es urgente emanciparse de la tutela destructora de los mercados financieros para poner a la economía al servicio de la prosperidad, de los servicios públicos y de los bienes comunes.

Los gobiernos europeos han elegido maniatarse, prohibiendo cualquier restricción en los movimientos de capitales entre Estados miembros (artículo 63 del Tratado de Lisboa) y aceptando la imposibilidad de pedir préstamos a sus Bancos Centrales (a raíz del Tratado de Maastricht).

La arquitectura actual “tranquiliza” a la banca privada de cualquier eventual peligro. Desde luego, pueden estar tranquilos. Deben de temer que la cosa estalle,  y por eso no dejan de repetirnos su mantra. Tal como se han montado el chiringuito, tienen un grifo que les proporciona dinero PÚBLICO que ellos privatizan a un precio del 1%, y revenden a los estados al 5%. ( o a lo que quieran. Tienen el monopolio).

Si no les ponemos nerviosos y les dejamos conseguiremos acabar con los ciudadanos, ya que los mercados por si mismos son un bien para la humanidad, y se pueden dedicar a cosas tan rentables como apostar por la muerte de ancianos, o fomentar el hambre en el mundo.

Sin embargo… hay una grieta.

Juan Torres lopez nos recuerda que el Banco Central Europeo tiene prohibido financiar a los gobiernos y eso es lo que ha obligado a estos últimos a endeudarse a altos tipos de interés en lugar de haberlo hecho sin apenas coste (España ha debido pagar en concepto de intereses unos 350.000 millones de euros de 1995 a 2011).

Pero el artículo 123.1 del Tratado de Lisboa sí le permite financiar a las entidades de crédito públicas, de modo que si se hubieran nacionalizado (no solo las pérdidas) los bancos o cajas de ahorros PÚBLICAS podrían recurrir a la liquidez que proporciona el BCE sin apenas coste (actualmente al 0,75%) y utilizarla, a diferencia de lo que están haciendo los bancos privados que la reciben a manos llenas, para proporcionar crédito a las empresas y consumidores.

El ICO, sin modificar ningún tratado puede disfrutar de esa fuente de financiación.  ¿Por qué no lo hace?

¡¡OBLIGUEMOSLES!!

Fuentes:

imagen: http://iskaskun.net/

http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/07/economia/1328604385.html

http://elpais.com/diario/2011/09/04/domingo/1315108356_850215.html

El servicio de la deuda (pago intereses más reembolso del capital vencido) supera el 60% del presupuesto

por Yves Julien

Austeridad, crisis, recesión, recortes… Llevamos ya unos años inmersas en estas palabrotas, y los presupuestos proyectados para 2013 no van a introducir ningún cambio. Ya se ha comentado mucho sobre lo austeros que son, y sobre la gravedad de las consecuencias de los recortes que incluyen, por lo que no se comentaran aquí.
Básicamente, los Presupuestos Generales para 2013 se adaptan a una previsible disminución de los ingresos del Estado a través de una disminución de los gastos que el gobierno estima menos importantes.
Estos gastos son la sanidad, la educación, las prestaciones de jubilación y desempleo, la cooperación (lista no exhaustiva) de los cuales la mayoría de la población depende para su bien estar. Mucho se ha comentado sobre la cuantía de estos gastos, pero el tema de la financiación del Estado ha quedado olvidado. No es de extrañar, ya que el apartado correspondiente a los presupuestos esta relegado al final de éstos, sin ninguna tabla recapitulativa. No obstante, su análisis es muy instructivo.
(Todas las cifras están en millones de euros – algunas partidas, como sanidad, educación, etc. no aparecen ya que su presupuesto es muy bajo en relación al total)
En otro artículo [1], hemos detallado los mecanismos de endeudamiento del Estado, por lo que aquí solo trataremos de sus consecuencias. Para hacer frente a los vencimientos de deuda de 2013, se estima que el gobierno necesitará emitir deuda por un valor de 159 mil millones de euros. Es una suma comparable al total de los gastos del Estado (primera columna de la gráfica). Por lo tanto, a lo largo del año 2013, el gobierno subastará a través del Tesoro Público un 20% del Producto Interior Bruto (una vez incluidos el déficit y las aportaciones al Mecanismo Europeo de Estabilidad). O sea, durante todo 2013, los poderes financieros decidirán si acceden a prestar dinero al Estado, o si les es más rentable hundirlo en la miseria, dependiendo de las medidas que tome el gobierno.
Si añadimos al presupuesto de gastos los vencimientos de deuda para 2013, como hacen el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para todos los países en los que han intervenido, el servicio de la deuda (pago de intereses más reembolso del capital vencido) supera ligeramente los 60% del presupuesto. Si, ¡el 60% del presupuesto estatal irá directamente a los bancos! Es decir, tenemos a un enfermo, el Estado, que sufre una crisis económica tremenda, al cual se le intenta curar aplicándole unas sanguijuelas, que le extraen la sangre (el dinero), para entregarlo a los bancos. Si bien la sangría se abandonó como cura en el siglo XVIII, ya se demostró hace 80 años que su equivalente en economía tampoco servía para superar una crisis, aunque los economistas oficiales siguen elogiando su aplicación.
La gráfica anterior también permite visualizar otro fenómeno interesante. Si repudiamos la deuda del Estado [2], nos libramos de casi todas las necesidades de financiamiento, ya que no pagaríamos los vencimientos de deuda (“vencimientos” en la tercera columna), y tampoco los intereses de la deuda (“deuda” en la primera columna), que equivalen más o menos al déficit previsto para el año 2013. Es decir, ¡si repudiásemos la deuda, el presupuesto de 2013 estaría equilibrado! Obviamente, estos presupuestos incluyen recortes inaceptables, por lo que habría que tomar medidas adicionales para financiar los incrementos en sanidad, educación, prestaciones sociales que la ciudadanía necesita urgentemente. Estas medidas adicionales podrían ser la lucha contra el fraude fiscal, la erradicación de los paraísos fiscales, el aumento de la fiscalidad a los más ricos o a las grandes empresas [3].
Estas medidas son solo unas reformas que permitirían alejar la presión de los mercados financieros, con vistas a cambiar a medio plazo todo el modelo productivo y social de esta sociedad capitalista, que ha fracasado desde todos los puntos de vista (humano, ecológico y económico). ¡Juntas podemos!

Yves JULIEN
Patas Arriba – Plataforma para una Auditoria Ciudadana de la Deuda (Valencia)
patasarribavlc@gmail.com – auditoriavalencia@gmail.com

[1] http://patasarribavlc.blogspot.com.es/2012/02/presupuestos-del-estado-espanol-y-deuda.html
[2] para detalles y ejemplos de cómo repudiar la deuda mediante auditoria, ver http://patasarribavlc.blogspot.com.es/ y http://www.cadtm.org/
[3] para más información sobre estas medidas, ver http://www.attac.es/

Fuente original: http://patasarribavlc.blogspot.com.es/2012/10/sanguijuelas-en-los-presupuestos.html

España: ¿Cuántas veces tendremos que pagar una deuda que no es nuestra?

por Yves JULIEN, Jérôme DUVAL
La deuda del Estado español está en el punto de mira de toda Europa, ya que los mercados financieros (bancos de inversión, fondos buitres y aseguradoras) han estado y siguen especulando con ella, con un solo objetivo: llevarse jugosos beneficios. Y esto a costa del empobrecimiento de la población en su conjunto, porque toda esta especulación conlleva un aumento progresivo de los intereses a pagar, reduciendo, a su vez, otros gastos del Estado, como ahora: la educación, las prestaciones de jubilación, viudez y desempleo, justicia, sanidad o servicios sociales.
Todas estas medidas de austeridad, equivalentes a los planes de ajuste estructural llevadas a cabo en el sur del planeta a partir de los años 80, no hacen más que aumentar las desigualdades sociales, a través del empobrecimiento cada vez mayor de las personas, especialmente de las más vulnerables (mujeres, minorías étnicas, jóvenes, inmigrantes, personas en paro y jubiladas).
No obstante, y en oposición con el discurso dominante, no son los gastos públicos los que han hecho que incrementara la deuda del Estado español. Al contrario, han sido medidas, cuyo beneficio para el conjunto de la población es más que dudoso, las que han provocado los déficits que han obligado un endeudamiento cada vez mayor. Por ejemplo, la baja de impuestos sobre sucesiones y donaciones, sobre el tramo superior del IRPF, y la supresión del impuesto sobre el patrimonio han beneficiado a los más ricos, cuyo patrimonio ha sido también protegido por el fraude fiscal, la bajada de impuestos sobre sociedades y las SICAV, como premio a su avidez y descontrol.
Por lo tanto, la lógica imperante es de hacer pagar al conjunto de la población las ventajas económicas conseguidas por un pequeño número de personas adineradas a través de la deuda. Pero no resulta fácil conocer la proporción exacta del presupuesto dedicado a pagar la deuda. Esto se debe a una voluntad política deliberada de esconder estas cuestiones a la población, facilitada por el carácter peculiar del endeudamiento de los estados, muy diferente al entendimiento general de los préstamos a particulares o empresas. Para estos préstamos, el dinero prestado (llamado capital), así como los intereses, se reembolsan conjuntamente a lo largo del tiempo acordado. En el caso de un estado, solo los intereses de los préstamos (llamados letras, bonos u obligaciones del Estado, según sean a corto, medio o largo plazo) se van reembolsando a lo largo de su duración, mientras que el capital se debe devolver de golpe cuando acaba (vence) el préstamo. Por esta razón, el funcionamiento habitual de los Estados es de endeudarse más para pagar los vencimientos de las antiguas deudas, permitiendo a los estados esconder estos gastos, ya que se equilibran a nivel presupuestario: los gastos por pago de vencimientos equivalen a los ingresos por emisión de deuda nueva. No obstante, aumentando la deuda por el déficit resultando de una mala gestión presupuestaria, se incrementa cada vez más el pago, que a su vez necesita cada vez más emisiones. Además, esta nueva deuda puede ser emitida en condiciones diferentes, por ejemplo con tasas de interés más altas (lo que ha estado ocurriendo últimamente), que desembocan en el clásico efecto bola de nieve (aumento de la deuda por el efecto combinado de altas tasas de interés y nuevos préstamos para pagar endeudamientos anteriores).

El estudio minucioso de los presupuestos generales del estado (accesibles a través de la página web del Ministerio de Economía y Hacienda) permite averiguar la cantidad de dinero gastada por el Estado español a título de reembolso de capital durante los últimos años (ver tabla). Por ejemplo, el reembolso de capital para el año 2010 es comparable al presupuesto total del Estado para ese año. Si sumamos intereses y capital reembolsados últimamente, vemos que entre 2000 y 2010, el Estado español ha reembolsado más de 3 veces lo que debía en 2000, y sigue debiendo casi el doble. Esta tabla también permite ver como los intereses y el capital reembolsados así como la deuda total no han parado de aumentar desde el año 2000, y con la actual especulación sobre la deuda del Estado español, esta tendencia no va a cambiar.

En conclusión, parece totalmente injusto ahorrar sobre los servicios públicos como educación y sanidad para reembolsar una deuda con el fin de aliviar un déficit que benefició a los más acomodados. Bajo presión popular, el Estado tiene que abrir todas las cuentas públicas de la deuda para que el pueblo, apoyado sobre el derecho nacional e internacional, pueda decidir si se debe reembolsar lo que ha sido pagado varias veces y que carece de legitimidad. Así, esta auditoría de la deuda pública española permitiría invertir la transferencia de riqueza operada por el servicio de la deuda en beneficio de los acaudalados tenedores de títulos de deuda hacia la población en su conjunto, para su bienestar.
Fuente original:

“Vivimos por encima de nuestras posibilidades”. Falsas Ideas inculcadas (II)

Este artículo viene a desmontar la segunda de las falsas ideas inculcadas recopiladas en este post anterior.

España estaría en declive. Al no ser capaz de financiar su modelo de protección social, debería dar la espalda a los años de facilidad (bienestar social). No hay más alternativas que esa y hay que aceptar “la sangre y las lágrimas”.

ES FALSO. La riqueza producida por la economía española no ha cesado de aumentar por lo que es perfectamente posible financiar el gasto público.

El punto más bajo del PIB ha sido el  que teníamos a niveles de 2006.

Los bancos repiten este mantra sin cesar, como acosadores que culpabilizan a la víctima de sus impulsos criminales.  Intentan que la víctimas  se crean culpables. ¡Hay que rechazar la culpabilización!.

Como bien recuerda Rosa María Artal  esta estrategia no es casual, es la estrateiga  nº 9 que cita Chomsky para la manipulación mediática (añadid política):

9.Reforzar la autoculpabilidad.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

Lo que los bancos no repiten en forma de mantra es que desde hace varios decenios, las reformas fiscales de gobiernos tanto de izquierda como de derecha, no han cesado de privar de recursos al presupuesto público mediante la multiplicación de regalos fiscales a los más ricos y a las grandes empresas. En los últimos 15 años, -gobiernos Aznar y Zapatero-, han bajado los impuestos a las rentas altas casi un 38%, al resto poco más de un 2%.

La deuda acumulada por la banca y las grandes empresas fue el instrumento gracias al cual obtuvieron grandes beneficios durante los años de la burbuja inmobiliaria. Impulsados por un deseo de enriquecimiento a corto plazo asumieron riesgos imprudentes y apostaron por la especulación antes que por la economía real.

En cuanto a la deuda de las familias, las ¾ partes tienen como origen la adquisición de vivienda. En un contexto donde los salarios reales disminuían y el precio de la vivienda se multiplicaba, los bancos y empresas del sector inmobiliario hicieron grandes beneficios mientras muchas familias de renta baja y media tuvieron que hipotecarse de por vida para tener acceso a este bien de primera necesidad

Ignacio Muro ilumina esta afirmación con datos :

Entre 1995 y 2007 la evolución de los salarios medios reales de los trabajadores españoles o se mantuvo “cerca de cero”, como señala la OIT, o según otras referencias decrecieron en un 10 %. Eso significa que, mientras se producía el mayor periodo de auge económico conocido, o estuvieron congelados  o sufrieron una merma de hasta 0,6% en promedio anual.  La misma tónica la sufrieron otros países de la OCDE como Japón o EEUU.

El endeudamiento es una acción provocada por los bancos cuando presionan para limitar los salarios.

Pero la realidad es que el endeudamiento de españa no se debe a la gente asalariada:

Según los últimos datos del Banco de España del total de la deuda española, sólo el 19,1% es deuda atribuida a las arcas públicas y el 80,9% es deuda contraída por las familias y las empresas. Dentro de  la deuda privada, solo el 25,5% pertenece a los hogares, mientras que el restante 74,5% es de las empresas. Dentro de la deuda de las empresas, el 95% de toda la deuda empresarial española corresponde a las grandes empresas (más de 250 empleados), o lo que es lo mismo, el 0,153% de todas las empresas españolas. Por consiguiente, son solo unas poquísimas empresas las que se han excedido e hinchado el sobreendeudamiento empresarial español.

La generalización sólo busca extender la confusión.

Según el FMI, el 10% más rico de los hogares tiene a día de hoy el 40% de las deudas totales de los hogares, mientras que el 95% de las deudas empresariales pertenecen a las grandes empresas.Estos datos señalan una obviedad: los más ricos se endeudan por cantidades muy superiores y hacen crecer extraordinariamente la deuda total de la economía española.

El Banco de España ha confirmado este hecho y asegura que sólo un 16,5% de los hogares más pobres tiene alguna deuda pendiente, mientras que ese porcentaje es del 64,7% entre los hogares más ricos. Además, las deudas de los más pobres han solido tener como motivo la compra de una primera vivienda, imposible de comprar sin recurrir a la hipoteca, mientras que en el caso de los más ricos el objetivo era la compra de segundas y terceras propiedades inmobiliarias.

Así pues, NO TODOS hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.

—————————————————————————

Actualización:  No me resisto a poner esta foto-resumen via  apoya a tu yayoflauta

vivimos por encima

 

Fuentes:

http://desmontandomentiras.tomalaplaza.net/acciones/acciones-anteriores/accion-22s-desmontando-mentiras-construyendo-alternativas/mani-22s-las-mentiras-de-la-deuda/

http://eduardogarzon.net/?p=288

http://eduardogarzon.net/?p=272

http://www.agarzon.net/?p=1889

http://rosamariaartal.com/2011/12/07/hemos-vivido-por-encima-de-nuestras-posibilidades/

http://www.nuevatribuna.es/articulo/economia/-no-hemos-vivido-por-encima-de-nuestras-posibilidades/20120717183500078427.html

http://www.elconfidencial.com/mientras-tanto/20091118-hacienda-irpf-recaudacion-impuestos-pib-fraude.html

La deuda NO es consecuencia de una explosión del gasto público. (I)

Este artículo viene a desmontar la segunda de las falsas ideas inculcadas recopiladas en este post anterior.

Nos recalcan en los medios de “comunicación” dominantes que la causa principal del déficit público y por lo tanto de la deuda, es …….el crecimiento desorbitado del gasto público en estos últimos años. Tal afirmación es readicalmente FALSA.  La deuda pública ha empezado a crecer A PARTIR  de la crisis económica. No es el origen, sino una consecuencia.

Frente a ideas fabricadas, datos objetivos:

  • El peso del sector público en España es INFERIOR a la media europea. Mientras que aquí supone el sólo 45,6% del PIB, la media de los países de la zona del euro es del 50,9% (1).
  • Los empleados públicos en España suponen SÓLO el 9,47% de la población en edad de trabajar. Solo Italia y Portugal tienen MENORES porcentajes de empleados públicos. En Francia, Holanda o Suecia estos porcentajes van del 16% al 26% (2). Observamos entonces que en España, sólo un adulto de cada diez trabaja en tales servicios. En Suecia, en cambio, es uno de cada cuatro. Si en España tuviéramos uno de cada cuatro habrían 5 millones más de puestos de trabajo, (con lo cual, se eliminaría el desempleo)
  • El incremento de empleados públicos en las administraciones autonómicas ha venido acompañado por una disminución de estos en la administración central. De hecho el porcentaje de empleados públicos sobre la población activa se ha mantenido constante, incluso se ha reducido, en el periodo 2005-2010 (3).
  • España tiene un gasto por habitante en salarios públicos por debajo de la media europea (-4,5%). Solo supera en este aspecto a Portugal, Grecia, Italia y Alemania (aunque este último tiene otras fórmulas de financiación) (4).
  • En 2007, antes del estallido de la crisis  estafa, España disputaba con Italia ser la tercera economía de la zona Euro, y sin embargo ocupaba el noveno puesto en gasto público en Sanidad y el décimo en gasto en Educación (5).

Como los datos demuestran es mentira que el sector público en España esté sobredimensionado. Los países con economías y estados del bienestar más fuertes de la UE tienen sectores públicos más costosos y desarrollados, y a ellos no les afecta la crisis igual que a España.

Por ello, la crisis  estafa de la deuda que afecta a muchos países europeos, España incluida, no ha sido provocada por una política derrochadora de los gobiernos en relación a su comportamiento anterior. ¡No ha habido tal escalada del gasto público!

Para comprender la profundización de los déficits públicos, hay otras explicaciones:

  • Las ayudas a los bancos, que a junio de 2012 eran superiores a los 215.000 millones de euros. ¿Pero alguien lleva la cuenta? A esta cantidad habrá que sumar los 100.000 millones del fondo de rescate que la Unión Europea ha puesto a disposición de la banca española y del cual el Estado es el último responsable de su devolución.  Como cuando a un padre le quitan la casa porque la ha puesto de aval en la hipoteca que su hijo no puede devolver.
  • El aumento de intereses por la deuda emitida que, según los presupuestos generales del estado, ha pasado de 14.538 millones de euros en 2007 a 22.235 millones de euros en 2010.
  • La crisis generada por el estallido de la burbuja inmobiliaria y financiera, responsabilidad del sobre-endeudamiento de los bancos y grandes empresas: debido al aumento del paro y al cierre de PyM empresas, aumentaron los gastos por prestaciones al desempleo y disminuyeron los ingresos procedentes de impuestos.
  • Las políticas de ajuste impulsadas por los gobiernos que han profundizado la recesión económica, por lo que continúan aumentando las necesidades de gasto y disminuyendo la recaudación de impuestos sobre la renta.
  • La política fiscal regresiva, promovida en las últimas décadas, que ha hecho depender los ingresos del Estado de los impuestos que gravan las rentas medias, mientras que las grandes empresas y fortunas del país cada vez pagan menos impuestos.
  • Gastos que no han beneficiado al conjunto de la ciudadanía, como las megainfraestructuras innecesarias, los gastos militares, las subvenciones al sector automovilístico, de la construcción, el eléctrico y las ayudas a la iglesia y la monarquía, entre otros. Existen contratos que se pagan con dinero
  • público y a los que no tenemos acceso (Por ejemplo, la F1 en Valencia)

Ya nos lo advirtieron los economistas aterrados.  Es el 4º dogma Neoliberal:

La deuda pública no proviene del excesivo gasto público, sino de la contrarrevolución fiscal que han llevado a cabo la mayoría de los gobiernos desde hace 25 años.

Su propuesta de solución, la más sensata:

Medida n° 9: realizar una auditoría pública de las deudas públicas para determinar su origen y conocer la identidad de los principales poseedores de títulos de la deuda y los montantes que poseen

Nota: En el gráfico, la curva de Administración Pública es la suma de la de Administración Central, Comunidades Autónomas y Entidades Locales.

Como dice Alberto Garzón en su blog,

….desde 1998 la administración pública va disminuyendo su nivel de deuda pública hasta reducirlo prácticamente al 40% sobre el PIB. Y en la distribución de esa deuda, la práctica totalidad pertenece a la administración central, es decir, el Estado. Las Comunidades Autónomas y las entidades locales apenas tienen peso en el nivel de deuda publica total.

Por otra parte, una vez estalla la crisis las tendencias se invierten. Los agentes privados comienzan un proceso de desapalancamiento, es decir, de reducción de deudas, que empuja la economía hacia la recesión y que a veces sólo se completa con impagos. Es decir, aquellas entidades con más carga de deuda y que de repente, como consecuencia del estallido de la burbuja inmobiliaria, dejan de tener ingresos se ven obligadas a cerrar. …

… Los rescates financieros y las políticas anticíclicas del gobierno central (los planes de estímulo y las prestaciones por desempleo) hacen que sea el Gasto Público el que comience a dispararse con la llegada de la crisis. Al dispararse en un entorno recesivo, es decir, con menores ingresos vía impuestos, el déficit crece y así crece también la deuda pública. Estamos pues ante la tendencia invertida.

En el caso de las comunidades autónomas (CCAA) la cosa es distinta como vimos el otro día. Las CCAA tienen un gasto fundamentalmente social (educación, sanidad, etc.) pero ingresos que llegan desde el Estado. Con menos ingresos llegando desde el Estado, las CCAA comienzan a endeudarse para poder mantener los servicios básicos del Estado del Bienestar.

De esta manera la deuda y la austeridad se difunden a escala local

Fuentes:

(1) Fuente: Eurostat
(2) Datos de 2008. Fuente: OIT y Eurostat. Para saber más se puede consultar el siguiente enlace
(3) Fuente: Encuesta de Población Activa del INE.
(4) Datos de 2008. Fuente: http://www.vnavarro.org/wp-content/uploads/2009/12/errores-el-coste-de-la-administracian-v3-091209.pdf
(5) Fuente: Organización Mundial de la Salud y UNESCO.

http://www.agarzon.net/?p=1985

http://desmontandomentiras.tomalaplaza.net/2012/09/14/mani-22s-las-mentiras-de-la-deuda/

http://desmontandomentiras.tomalaplaza.net/2012/04/14/el-sector-publico-esta-sobredimensionado/

6 ideas INCULCADAS sobre los déficitis y la austeridad

Gracias a pertenecer a la Plataforma  Auditoría Ciudadana de la Deuda,  me siento en la obligación de reflexionar y difundir una serie de argumentos tremendamente poderosos sobre la deuda que pueden ser muy útiles par debatir hoy en día las razones de la misera que nos quieren imponer.

Con una certidumbre: existen soluciones a la “crisis” de la deuda; hay que luchar contra la resignación y empezar a imponerlas en los debates públicos. Para ello es primordial, en un primer momento, denunciar las falacias del discurso dominante sobre la deuda.

Quisieran hacernos creer que no existen más alternativas que “la sangre y las lágrimas” para los pueblos…para asegurar mejor los beneficios de los bancos.

“La deuda es consecuencia de unos gastos públicos que se han disparado”

“vivimos por encima de nuestras posibilidades”

“hay que tranquilizar a los mercados financieros”

“hay que imponer la regla de oro: multiplicar las curas de austeridad”.

¿Es así de verdad?

Este post tiene vocación de poner patas arriba estas ideas inculcadas y repetidas hasta la saciedad por los grandes medios de comunicación manipulación. También es una invitación a debatir juntos sobre estos desafíos en nuestras ciudades, barrios, pueblos ¡para cambiar el tercio en esta batalla de las ideas!. En los siguientes post propongo debatir cada una de estas ideas en profundidad.

Idea inculcada nº1: “La deuda es consecuencia …de una explosión del gasto público”

Idea inculcada nº2: “Vivimos por encima de nuestras posibilidades”

Idea inculcada nº 3: “La crisis es culpa …de los Estados y no de los bancos”

Idea inculcada nº 4: “Hay que tranquilizar a los mercados”

Idea inculcada nº 5: “hay que imponer la regla de oro: ¡déficit Cero!”

Idea inculcada nº 6: “Para salir de la crisis de la deuda, hacen falta curas de Austeridad

Una vez analizadas estas ideas, varias constataciones deberían aparecer como claras e indiscutibles:

– los déficits no se deben a un aumento irresponsable del gasto público, si no más bien a los regalos fiscales que se han multiplicado para los ricos y para las grandes empresas.

– La causa estructural de la crisis de la deuda es el dominio de los mercados sobre la economía, y la crisis financiera ha sido una fuente de déficits añadidos.

– La austeridad, el rigor presupuestario conducen a Europa al precipicio. Hay que romper el círculo destructor de la austeridad y poner en funcionamiento las condiciones para una financiación pública y
democrática de la economía.

El discurso dominante intenta eludir estos tres aspectos centrales de la crisis de la deuda para lanzar unas falsedades y promover como solución única las políticas de austeridad.
¡Rechacemos los discursos culpabilizadores y movilicémosnos contra la austeridad injusta y absurda!.

Webs de referencia:

Campaña Desmontando Mentiras desde tomalaplaza

Plataforma por la Auditoría Ciudadana de la Deuda en España

Plataforma por la Auditoría Ciudadana de la Deuda en Ecuador

Plataforma por la Auditoría Ciudadana de la Deuda en Brasil

Manifiesto de los Economistas Aterrados

Plataforma por la Auditoría Ciudadana de la Deuda en Francia

CADTM Por el establecimiento de acciones coordinadas para una gran movilización euro-mediterranea

El invento de la deuda soberana ha transformado el mundo

Gracias a Marga Vidal he descubierto este instructivo texto sobre la historia de la deuda soberana que publicó el semanario Zeit hace un año. Pase, relájese y disfrute descubriendo la historia de la deuda soberana:

El 24 de junio de 1340 la sangre tiñó de rojo las olas del Mar del Norte. La batalla naval de Sluis, en la actual Holanda, es la primera gran batalla de la Guerra de los Cien Años entre Inglaterra y Francia. Películas y novelas narran ampliamente este suceso.

Siete años más tarde, en otoño de 1347, dos embarcaciones atracan en el puerto de la ciudad siciliana de Messina. A bordo van hombres con manchas oscuras en la piel. Las primeras víctimas de la peste, que en Europa se cobraría la vida de 25 millones de personas. Pinturas y esculturas nos recuerdan la Muerte Negra.

En el año 1349 el poeta italiano Giovanni Boccaccio comienza a trabajar en su colección de novelas titulada Decamerone, una de las obras maestras de la literatura mundial. El nombre de Boccaccio figura en cualquier libro de historia del siglo XIV.

Pero de los extraños títulos de deuda que se extienden en aquellos años por Italia, y más tarde por toda Europa, apenas se habla en las crónicas. Su invención resulta demasiado irrelevante al lado de todas las guerras y enfermedades, obras de arte y catástrofes del final de la Edad Media.

Y sin embargo, estos títulos tendrán mucha mayor relevancia para la evolución de la historia que muchos otros acontecimientos de la época. Siglos más tarde, en el año 1789, serán una de las causas de que en Francia estalle la Revolución. Facilitarán el triunfo de la democracia en todo el mundo y en el año 2010 provocarán la crisis del Euro.

En la Italia medieval estos títulos se llamaban Prestiti o Prestanze. Hoy los llamamos Bonos del Tesoro. Son el instrumento con cuya ayuda se financian casi todos los países del mundo. Mejor dicho, se endeudan más y más. Sólo los estados de la zona Euro han acumulado deudas por valor de siete billones de euros. Nadie sabe quién devolverá jamás ese dinero.

Fue en aquella época, en el siglo XIV, cuando empezó todo. Si queremos entender el origen de la actual forma del endeudamiento estatal, tenemos que hablar de tres hombres. De un Papa, de un banquero, y de un joven artesano llamado Hawkwood, que quería cambiar de oficio.

John Hawkwood nació entre 1320 y 1323 en el condado inglés de Essex, uno de los siete hijos de un curtidor. Con un sastre aprendió el oficio de sastre. Seguramente Hawkwood se habría pasado la vida con el hilo y la aguja, si el rey Eduardo III no hubiera comenzado esa guerra contra Francia que habría de durar cien años.

Eduardo necesitaba guerreros, y el joven Hawkwood acudió a la llamada. El sastre se convirtió en soldado. Tras finalizar la campaña se queda en Francia, y luego marcha en dirección a Italia. Narra un cronista que años más tarde Hawkwood se encontró con dos monjes. “Monseñor, Dios os dé la paz!” le dicen. A lo que Hawkwood replica. “¿No sabéis que la paz me destruirá?” John Hawkwood se gana ahora el dinero con sangre. El soldado se ha convertido en mercenario. “Vivo de la guerra como vosotros vivís de las limosnas”, les dice a los monjes.

La Italia de aquella época es un buen lugar para el oficio de matar. En el sur gobierna el rey de Nápoles, en el centro el Papa, en el norte las grandes ciudades se reparten el poder. Florencia, Venecia y Génova son los centros económicos del mundo occidental.
Aquí gobiernan comerciantes, no reyes. Cuando libran guerras, no van a la batalla, sino que compran gentes como Hawkwood.
Así fue como Florencia luchó contra Génova y Venecia contra Pisa sin que apenas ningún florentino o veneciano blandiera la espada. Son los mercenarios los que matan y mueren, “ejércitos salvajes de exiliados, sin ley y aventureros quebrados, formados por alemanes, borgoñones, italianos, catalanes, flamencos, franceses y suizos”, como relata la historiadora americana Barbara Tuchman en su libro “el espejo remoto” sobre el dramático siglo XIV.

Los cabecillas de estas tropas ascienden a salvadores o diablos, cantados o maldecidos por cronistas y poetas. Un nombre se repite con especial frecuencia en los libros: John Hawkwood. Ascendido a jefe de un pequeño ejército, algunos coetáneos le tildan de increíblemente taimado, otros de increíblemente sabio. Lo que es seguro es que Hawkwood es el mejor pagado de todos los Condottieri, como llamaban en Italia a los cabecillas de los mercenarios.

Tiene casi sesenta años cuando los regentes de Florencia deciden contratarlo. Los comerciantes florentinos, que libran batallas pero no quieren luchar, necesitan dinero, mucho dinero, para pagar al caudillo de su ejército. Más dinero del que poseen.¿De dónde sacarlo?

Los primeros intereses se llaman “comisiones”, así es como los banqueros burlan a la iglesia.

Los regentes podrían aumentar los impuestos. En Florencia no escasean precisamente los ricos. Pero los comerciantes de los estados italianos perciben los impuestos estatales como una afrenta a su libertad. Los impuestos modernos son un invento de la modernidad. En la Florencia de aquel tiempo sólo se debía pagar por el comercio con la sal o el vino. De modo que a la ciudad no le quedaba más que pedir prestado el dinero. Ya ha llegado el momento en el que la historia de los mercenarios se convierte en historia de la deuda.

Hoy día no resulta difícil contraer deudas. En cada rincón acechan entidades financieras con sus ofertas. Pero en la Edad Media era un asunto complicado. Porque el que presta dinero quiere cobrar intereses. Pero esto estaba prohibido a los cristianos.

No cobrarás intereses a tu hermano: ni por el dinero, ni por el grano, ni por ninguna otra cosa, por la que se suela cobrar intereses.

Así lo dice la Biblia, en el libro del Deuteronomio, capítulo 23. También dice “no matarás”. Pero mientras la iglesia interpreta el quinto mandamiento de forma bastante flexible, y los Papas siguen enfrascados en sus batallas, siempre con ayuda de los mercenarios, sigue inflexible en la cuestión de los préstamos de dinero.

Durante siglos esto molestó poco a la gente, aparentemente. La mayor parte de las gentes de la Europa feudal vivían como campesinos, artesanos o nobles. Nacían ricos o morían pobres. El fenotipo del empresario que se labra su propio bienestar, pidiendo prestado dinero para multiplicarlo, no se difundiría hasta finales de la Edad Media. Los barcos partes desde Génova al Mar Negro, los comerciantes viajan al curso inferior del Volga; en el norte de Europa florece la Hansa. El mundo crece, y los negocios también. Años más tarde los historiadores llamarán capitalismo mercantil a esta forma temprana de la moderna economía de mercado. El dinero es su materia prima más importante. La doctrina del interés prohíbe su empleo. ¿Por cuánto tiempo?

El 16 de octubre de 1311 se reúnen unos 200 obispos y dignatarios eclesiásticos en la ciudad francesa de Vienne, en el sudeste del país. Durante meses discuten sobre la legitimidad de las cruzadas y otras cuestiones teológicas de la época. Hacía casi cuarenta años que no se producía un encuentro de estos, y el siguiente no sería hasta 1414.

Presidía el Concilio de Vienne el Papa Clemente V, antes conocido como Bertrand de Got, que por entonces contaba unos cincuenta años, un hombre pagado de sí mismo y de su poder y totalmente mundano. Clemente mantiene una amante adicta a los lujos, nombra cardenales y obispos a sus parientes y manda torturar hasta la muerte a los caballeros de la orden del Temple. Como mandaban los cánones de la época que se comportara un Papa. Tiene fama de desmesurado, y el poeta Dante Alighieri le llamaría más tarde un “pastor de almas desenfrenado” a quien esperaba el camino al infierno.

En lo único en lo que Clemente permanece fiel al dogma es en el tema del dinero: “Si alguien cayera en el error de afirmar tenazmente que tomar interés no es pecado, determinamos que sea castigado como hereje”. Esto ordena el Papa, esto acuerda el concilio de Vienne.

Y como por aquel entonces la palabra de la iglesia era ley, los regentes de la ciudad de Florencia tenían ahora un problema. ¿De dónde iban a sacar el dinero que tanto necesitaban para pagar a Hawkwood y llevar adelante sus guerras?

Pocos años antes lo hubiera tenido más fácil. En Florencia misma trabajaban a la sazón algunos de los mayores prestamista de Europa. Comerciantes avispados, que habían encontrado una vía para ganar dinero prestando dinero sin perder la bendición divina. Estos primeros banqueros del mundo no exigían interés. O al menos no lo llamaban así. Ellos hablaban de tasas, de primas, de comisiones. Los clientes estaban satisfechos, los cardenales también. El capitalismo había engañado a la iglesia.

Uno de los dos grandes establecimientos bancarios florentinos era el de los Peruzzi. La empresa tenía filiales en casi todas las ciudades italianas más importantes, así como en Londres, Brujas, París y Túnez en Mallorca, Rodas y Chipre. Una fuente ideal de dinero para la ciudad de Florencia.

En marzo de 1338 el empresario Bonifacio di Tommaso había viajado a Inglaterra. El banquero, un hombre lanzado, pensó que haría el negocio de su vida. Eduardo necesitaba dinero para la guerra contra Francia. Bonifacio se lo prestó, los beneficios esperados eran fabulosos.

Pero las apariencias engañan. Las batallas eran caras y aportaron poco botín. “Eduardo habría ido a la bancarrota si hubiera tenido que soportar los gastos personalmente; en su lugar se los endosó a otros” escribe la historiadora Tuchman.

Los otros eran los banqueros italianos.

Como el rey no pagó sus deudas, los Peruzzi quebraron, y con ellos los Bardi, el otro gran establecimiento bancario florentino, que también había invertido una fortuna en Inglaterra. Florencia vivió el primer crash financiero de la historia. “Y en aquellos tiempos no había nadie para salvar los bancos, al contrario de lo que sucede hoy, dice Heinrich Lang, historiador de Bamberg.

Después de esto ya no hubo en Florencia prestamistas con reservas significativas. Los regentes de la ciudad sólo tenían dos posibilidades de librarse de la miseria financiera: ahorrar severamente y renunciar a las guerras, o encontrar otra vía de encontrar nuevo capital, eludiendo los dogmas de la iglesia respecto al interés.

Sin dinero para la corona española, pero sí para la república de los países bajos

Los florentinos consiguieron esto último. Al igual que también Venecia y Génova, introdujeron un sistema de impuestos retornables. Los burgueses pagan, pero luego se les devuelve su dinero, y con beneficio. Dado que se trata de un tributo impuesto, la iglesia no pone objeciones a que los burgueses cobren una indemnización. Un interés legal.

De modo que nuevamente entra el dinero en las arcas del estado. Los mercenarios pueden ser pagados, las batallas libradas: los florentinos se prestan el capital a sí mismos. “Una idea revolucionaria que transformaría el mundo para siempre” dirá el historiador británico Niall Ferguson, autor del libro “El auge del dinero”.

Cada burgués recibe un bono a modo de recibo. Un bono del tesoro. A quien lo posee se le devuelve la cantidad pagada, más los intereses. Pronto los documentos tendrá valor dinerario, no pasará mucho tiempo hasta que la gente compra y venda los títulos entre sí. Y el valor de los bonos dependerá de si los burgueses se fían de que la ciudad pueda satisfacer sus deudas. Si las deudas son bajas, los ingresos son altos, y aumentan las probabilidades de devolución, por lo que aumenta el valor de los títulos, de lo contrario baja.

Un mecanismo que sigue siendo válido para los bonos actuales, griegos o americanos. “Los italianos inventaron el mercado de los títulos-valores” escribe Jame MacDonald, historiador americano, autor de un libro sobre la historia de la deuda soberana.

Desde Italia los bonos del tesoro se extienden a toda Europa. Los primeros en adoptar el sistema fueron los Países Bajos. Primero no llamó apenas la atención. Pero luego, en 1568, se levantan contra la dominación española. Un pueblo de apenas millón y medio de habitantes va a la guerra contra una potencia mundial, que cuenta más de veinte millones de personas, y gana.

La victoria tiene muchos motivos. Pero uno de los más importantes es que los pequeños Países Bajos se dedican a tomar créditos y por tanto pueden estar a la altura financiera de la poderosa España. Y eso, aunque los reyes españoles tampoco retroceden ante las deudas. Al contrario: así como lo hizo antes Eduardo de Inglaterra, piden prestado a media Europa. Y al igual que Eduardo se toman la libertad de no devolver el dinero. Nadie arrojará jamás al rey a la torre de los deudores. La consecuencia de tal actuación financiera es que la corona española apenas recibe ya crédito. Nadie quiere ya prestar dinero a los poderosos señores con sus blancos cuellos alzados. El rey español Felipe II diría en 1580: “Nunca conseguí entender esta cosa de los préstamos y los intereses”.

Las gentes de los Países Bajos, por el contrario, enseguida la entendieron. Los comerciantes de Amsterdam y Rotterdam tenían fortunas abundantes. Por lo que el estado consiguió el capital para la guerra en de sus propios burgueses, en forma de bonos del estado. Ni siquiera por la fuerza, como antaño sucedió en Florencia, sino de forma voluntaria, como hoy; la prohibición del interés ya no desempeñaba ningún papel. Los burgueses pagan gustosamente. Son quienes deciden en la joven república. Al fin y al cabo, son ellos quienes prestan el dinero para la compra de cañones, que le traerán la victoria a su país.

Así los bonos del tesoro se convierten en el arma monetaria de la dominación popular -y la Francia absolutista en su víctima más famosa. En 1788 el rey francés Luis XVI hubo de proclamar la quiebra, y al año siguiente el pueblo tomó la Bastilla. Lo curioso es que en aquel momento las deudas de Inglaterra triplicaban las deudas francesas, en términos relativos. Pese a lo cual el país era solvente. El estado burgués sacaba el dinero vía bonos del tesoro a su propio pueblo. En París, sin embargo, años antes un funcionario de alto rango ya plasmaba su frustración sobre el papel, en una carta, escribiendo: “Si la gente tiene al rey por un déspota, es imposible conseguir créditos”.

Hoy día, cuando han pasado más de doscientos años, los estados del mundo no tienen tantos déspotas. A cambio, tienen deudas. Hace tiempo ya que los americanos, alemanes o británicos no se prestan sólo a sí mismos. La fortuna de un solo pueblo ya no basta para financiar un estado. Hoy son los bancos, las aseguradoras y los fondos de inversión de todo el mundo los principales compradores de bonos del tesoro.

Pero sigue tratándose de lo mismo de siempre: los inversores ricos ceden su dinero a los estados del mundo pensando que lo recuperarán con beneficios. Y los estados siguen temiendo una cosa en especial: que los inversores cambien de opinión.

James Carville, asesor político americano, que asesoró la campaña electoral del futuro presidente Bill Clinton lo dijo así: “Antes pensaba que si existiera la reencarnación, querría volver como presidente, como Papa, o como estrella del béisbol. Ahora quiero reencarnarme en mercado de deuda soberana. Porque así todos te temen.”

Fuente original: http://www.zeit.de/2011/35/Staatsanleihen

Iniciativa Abramos los libros. Cambio de rumbo YA (II)

Desde la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda queremos aportar nuestras fuerzas para ese cambio de rumbo imprescindible lanzando una campaña como “Abramos los libros” que ayude a recoger toda la indignación que encierran las mentiras de las elites. Va dirigida a todas las cuentas públicas de las instituciones estatales, autonómicas y locales, pero también de todas las entidades no públicas que hayan solicitado ayudas de la caja común del estado.


Es conveniente que recordemos que de las siete entidades bancarias (Caja Castilla La Mancha, Caja Sur Unimm, Banco de Valencia, Caja de Ahorros del Mediterráneo, Novacaixagalicia y CatalunyaCaixa) la mayoría mintieron exageradamente en torno a sus balances, de hecho presentaron beneficios en el 2010 y el 2011, inmediatamente antes de saltar por los aires, con la agravante de que cuanto más grandes, más falsearon los datos de sus libros de contabilidad. Se les hacen auditorías tras la intervención con inyección de capitales ingentes del estado y los libros siguen cerrados para la ciudadanía y todavía sigue sin existir un solo banquero encarcelado.

“Abramos los libros” es la condición necesaria y principal para realizar auditorías ciudadanas de la deuda, una deuda que en poco más de una decima parte corresponde al sector público, sin contar la transferencia continuada que se ha establecido y se pretende continuar entre la deuda privada convirtiéndola en deuda pública a cargar por los hombros de todas y todos.
Incorpora la necesidad de transparencia que es exigible a lo público y a lo privado que vive de lo público. ¿Qué ocultan? ¿De qué o quienes se esconden? La justificación del secreto empresarial por motivos de competencia es un sinsentido, ¿contra quien compite el sector público? ¿contra si mismo? Y las entidades intervenidas que han estallado y ya no son competitivas, ¿Por qué siguen con los libros cerrados para el 99%?, porque recordemos que el gobierno sí conoce el estado de los libros de contabilidad propios y de al menos de las entidades donde interviene.

El secretismo no está diseñado para que los habitantes del 1% puedan competir hábilmente entre ellos sin que otros puedan robarles información vital para sus estratégicos planes, es para mantener sus prácticas ocultas y no tener que justificarlas (cosa harto difícil dado su inequidad, inmoralidad y despilfarro de recursos sociales que, entre otras cosas, suponen) al 99% y estos no visibilicen palpablemente el injusto reparto social que suponen.

Abramos los libros” es también la condición previa para conocer que parte de la deuda dejaremos de pagar y si alguna será pagada, junto a ello es un camino imprescindible para conseguir que algunos banqueros, altos técnicos a su servicio y algún que otro político acaben en la cárcel.

Dentro de pocos días son las elecciones en Grecia que pueden empezar a cambiar el rumbo en Europa, y antes el ejemplo islandés es más que sugerente, es necesario, para ello empecemos exigiendo que se abran los libros.

Andreu Tobarra Sanchez, Profesor UV
Miembro de la Plataforma Auditoria Ciudadana de la Deuda País Valencià.